situacionismo

LA SITUACIONISTA INTERNACIONAL
Definiciones (1958)


Situación construida: Un momento en la vida concreta y deliberadamente construido por la organización colectiva de un ambiente unitario y un juego de eventos.

Situacionista: Relativo a la teoría o actividad práctica de construir situaciones. Aquél que se dedica a la construcción de eventos. Un miembro de la Situacionista Internacional.

Situacionismo: Un término sin sentido inapropiadamente derivado del anterior. No existe tal cosa como el situacionismo, el cual significaría una doctrina de interpretación de hechos existentes. La noción de situacionismo fue obviamente creada por los antisituacionistas.

Psicogeografía: El estudio de los efectos específicos del entorno geográfico, organizado conscientemente o no, a partir de las emociones y comportamientos de los individuos.

Psicogeográfico: Relativo a la psicogeografía. Aquello que manifiesta los efectos emocionales directos del entorno.

Psicogeógrafo: Aquél que explora y reporta sobre fenómenos psicogeográficos.

Dérive: Un modo de comportamiento experimental ligado a las condiciones de la sociedad urbana: una técnica de pasaje transitorio a través de varios ambientes. También usado para designar un periodo específico de dériving continuo.

Urbanismo unitario: La teoría del uso combinado de las artes y las técnicas para la construcción integral de un entorno en relación dinámica con experimentos de comportamientos.

Détournement: détournement de elementos estéticos preexistentes. La integración de producción artística pasada y presente en una construcción superior de un entorno. En este sentido, no puede haber pintura o música situacionista, sino sólo un uso situacionista de dichos medios. En un sentido más primitivo, el détournement al interior de las viejas esferas de lo cultural es un método de propaganda, método que testifica el desgaste y la pérdida de importancia de dichas esferas.

Cultura: El reflejo y la prefiguración de posibilidades de organización de la vida cotidiana en un momento histórico dado: un complejo de estéticas, sentimientos y nociones de urbanidad a través de las cuales una colectividad reacciona sobre la vida que es objetivamente determinada por su economía. (Estamos definiendo este término sólo bajo la perspectiva de la creación de valores, no en la de enseñanza de las mismas.)

Descomposición: El proceso en el cual las formas culturales tradicionales se han destruido, como resultado de la emergencia de un medio superior para el dominio de la naturaleza que habilitaría y requeriría de construcciones culturales superiores. Podemos distinguir entre una fase activa de descomposición y la demolición efectiva de las viejas superestructuras –las cuales llegaron a su fin alrededor de 1930—y una fase de repetición que ha prevalecido desde entonces. El aplazamiento en la transición de la descomposición a la nueva construcción está ligada al aplazamiento en la liquidación revolucionaria del capitalismo.


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Reporte sobre la Construcción de Situaciones y sobre las Condiciones de Organización y Acción de Tendencia de la Situacionista Internacional (1957)
Guy Debord


Nuestra idea central es la de la construcción de situaciones, esto es, la construcción concreta de ambientes momentáneos de vida y su transformación en una cualidad personal superior. Debemos desarrollar una intervención metódica basada en los factores complejos de dos componentes en interacción perpetua: el entorno material de la vida y los componentes a los que se aluden y los que radicalmente la transforman.
Nuestra perspectiva de acción en el entorno finalmente nos lleva a la noción de urbanismo unitario. El urbanismo unitario se define primero que nada por el uso del conjunto de artes y técnicas como medios, contribuyendo a la composición integral del entorno. Este conjunto debe imaginarse como infinitamente de mucho mayor alcance que la antigua dominación de la arquitectura por sobre las artes tradicionales, o que la actual aplicación esporádica para el urbanismo anárquico de la tecnología especializada o de las investigaciones científicas como la ecología. El urbanismo unitario debe, por ejemplo, dominar el entorno acústico así como la distribución de las distintas variedades de comida y bebida. Debe incluir la creación de nuevas formas y la détournement de formas previas de arquitectura, urbanismo, poesía y cine. El arte integral, del cual se ha hablado tanto, sólo puede realizarse al nivel del urbanismo. Pero ya no puede corresponder a ninguna de las categorías estéticas tradicionales. En cada una de sus ciudades experimentales, el urbanismo unitario actuará por medio de un cierto número de campos de fuerza, los cuales podemos designar temporalmente por el término clásico de “cuarto”. Cada cuarto tenderá hacia una armonía específica, dividida de las armonías vecinas, o de lo contrario efectuará un rompimiento máximo de la armonía interna.
Segundo, el urbanismo unitario es dinámico, esto es, en relación cercana con estilos de comportamiento. La unidad más elemental de urbanismo unitario no es la casa, sino el complejo arquitectónico, el cual combina todos los factores que condicionan un ambiente, o una serie de ambientes en pugna, a la escala de la situación construida. El desarrollo espacial debe tomar en cuenta los efectos emocionales que determinarán la ciudad experimental. Uno de nuestros camaradas ha presentado una teoría de cuartos de estados mentales, de acuerdo a los cuales cada cuarto de una ciudad estaría designado para provocar un sentimiento básico específico al cual el sujeto intencionalmente se expondría. Parece que tal proyecto nos otorga conclusiones oportunas de la tendencia actual de la depreciación de los sentimientos primarios encontrados al azar, y que su realización podría contribuir a acelerar dicha depreciación. Los camaradas que hacen un llamado para una arquitectura nueva y libre deben entender que esta nueva arquitectura estará basada principalmente no en líneas y formas libres y poéticas –en el sentido que usa la llamada pintura “abstracta lírica” de hoy en día—sino más bien en los efectos atmosféricos de las recámaras, los pasillos, las calles, atmósferas ligadas a los gestos que contienen. La arquitectura debe avanzar tomando situaciones que remuevan emocionalmente, más que remover emocionalmente las formas, como la materia de su trabajo. Y los experimentos conducidos con este material nos llevará a formas desconocidas. La investigación psicogeográfica, “el estudio de las leyes exactas y los efectos específicos de la acción del entorno geográfico, conscientemente organizado o no, sobre las emociones y el comportamiento de los individuos”, por lo tanto, adquiere un doble significado: la observación activa de la aglomeración urbana actual y el desarrollo de hipótesis para la estructura de una ciudad situacional. El progreso de la psicogeografía depende a grandes rasgos de la extensión estadística de sus métodos de observación, pero por encima de todo de la experimentación por medio de intervenciones concretas en el urbanismo. Antes de lograr esta fase no podemos estar seguros de la verdad objetiva de los primeros descubrimientos psicogeográficos. Pero aun cuando estos descubrimientos llegaran a ser falsos, seguirían siendo soluciones falsas para lo que es ciertamente un verdadero problema.
Nuestra actuación en el comportamiento, ligada a otros aspectos deseables de una revolución de las nociones de urbanidad, pueden definirse brevemente como la invención de juegos de un tipo esencialmente nuevo. La meta más general debe ser la de extender la parte no-mediocre de la vida, de reducir los momentos vacíos de la vida lo más que se pueda. Uno por lo tanto podría hablar de nuestra acción como una empresa de incrementar cuantitativamente la vida humana, una empresa más seria que los métodos biológicos que actualmente se investigan. Esto implica automáticamente un incremento cualitativo cuyos desarrollos son impredecibles. El juego situacionista se distingue de la concepción clásica del juego por su negación radical del elemento de competencia y de la separación de la vida cotidiana. El juego situacionista no es distinto de una opción moral, la toma de una postura a favor de lo que asegurará el dominio futuro de la libertad y el juego. Esta perspectiva está obviamente ligada al incremento inevitable, continuo y rápido del tiempo de ocio que resulta del nivel de las fuerzas productivas que ha logrado nuestra era. También está ligado al reconocimiento del hecho de que una lucha por el ocio está ocurriendo frente a nuestros ojos, cuya importancia en la lucha de clases no ha sido analizada suficientemente. Hasta ahora, la clase dominante ha triunfado al usar el tiempo libre que el proletariado revolucionario le arrancó, al desarrollar un vasto sector industrial de actividades de ocio que es un instrumento incomparable para pasmar al proletariado con subproductos de ideología mistificadora y gustos burgueses. La abundancia de imbecilidades televisadas es probablemente una de las razones de la inhabilidad de la clase trabajadora estadounidense para desarrollar una conciencia política. Al obtener por medio de la presión colectiva una ligera elevación en el precio de su trabajo por encima del mínimo necesario para la producción de dicho trabajo, el proletariado no sólo extiende su poder de lucha, también extiende el territorio de la lucha. Así surgen nuevas formas de esta lucha, en todos los países donde se han introducido un desarrollo industrial avanzado. Que el cambio necesario de la infraestructura puede retrasarse por errores y debilidades en el nivel de las superestructuras, desafortunadamente, ha sido demostrado por diversas experiencias del siglo XX. Es necesario arrojar nuevas fuerzas en el combate contra el ocio, y nosotros tomaremos nuestra posición en ese sitio.
Una experimentación aproximada hacia un nuevo modo de comportamiento ya se ha logrado, con lo que hemos denominado dérive, que es la práctica de un viaje pasional fuera de lo ordinario, por medio de un cambio rápido de ambientes, así como un medio de estudio de psicogeografía, y de psicología situacionista. Pero la aplicación de esta voluntad para la creación lúdica debe extenderse a todas las formas conocidas de relaciones humanas, de manera que se influya, por ejemplo, en la evolución histórica de sentimientos como la amistad y el amor. Todo nos conduce a creer que los elementos esenciales de nuestra investigación descansan en nuestras hipótesis de construcción de situaciones.
La vida de una persona es una sucesión de situaciones fortuitas, y aun si ninguna de estas es exactamente igual a las otras, la inmensa mayoría son tan indiferenciadas y tan aburridas que nos dan una impresión perfecta de similitud. El corolario de este estado de cosas es que las situaciones raramente agradables que encontramos en la vida confinan y limitan estrictamente dicha vida. Debemos tratar de construir situaciones, esto es, ambientes colectivos, conjuntos de impresiones que determinen la calidad de un momento. Si tomamos el ejemplo sencillo del encuentro de un grupo de individuos durante un tiempo determinado, sería deseable, mientras se toma en cuenta el conocimiento y los medios materiales que tenemos a nuestra disposición, el estudiar qué organización del sitio, qué selección de participantes y qué provocación de eventos producen el ambiente deseado. Los poderes de una situación ciertamente expandirán considerablemente tanto en el espacio como en el tiempo, con la realización de un urbanismo unitario o la educación de una generación situacionista. La construcción de situaciones comienza en las ruinas del espectáculo moderno. Es fácil ver hasta qué punto el principio mismo del espectáculo –la no-intervención—está ligada a la alienación del viejo mundo. Por el contrario, los experimentos revolucionarios más pertinentes en la cultura han buscado la identificación psicológica del espectador con el héroe, de manera que pueda llevarlo hacia la actividad, al provocar sus capacidades para revolucionar su propia vida. La situación, por lo tanto, está hecha para ser vivida por sus constructores. El rol que juega un “público” pasivo debe disminuir constantemente, mientras que el papel jugado por aquellos que no pueden llamarse actores, sino más bien, “vividores”, en un nuevo sentido del término, debe incrementar poco a poco.
En cierto modo, tenemos que multiplicar a los sujetos y a los objetos poéticos –los cuales hoy son desafortunadamente tan raros que los más sutiles toman una importancia emocional exagerada—y tenemos que organizar juegos de estos objetos poéticos entre estos sujetos poéticos. Este es nuestro programa entero, el cual es esencialmente transitorio. Nuestras situaciones serán efímeras, sin un futuro: pasillos. La permanencia del arte o de cualquier otra cosa no entra en nuestras consideraciones, las cuales son serias. La eternidad es la idea más burda que una persona puede concebir en conexión con sus actos. . .
La minoría situacionista se constituyó primero como una tendencia del ala izquierda lettriste, luego en la Lettrist International, a la cual terminó controlando. El mismo movimiento objetivo ha llevado a varios grupos de vanguardia del periodo reciente a conclusiones similares. Juntos debemos eliminar todas las reliquias del pasado reciente. Consideramos ahora que debe llevarse a cabo un acuerdo para una acción unida de la vanguardia revolucionaria, sobre las bases de dicho programa. No tenemos ni recetas garantizadas ni resultados definitivos. Sólo proponemos una investigación experimental para ser conducida colectivamente en varias direcciones, que actualmente estamos definiendo, y en torno a otras direcciones que aun están por definirse. La dificultad misma de llevar exitosamente los primeros proyectos situacionistas es una prueba de la novedad del dominio que estamos penetrando. Aquello que modifica la manera como vemos las calles es más importante que lo que modifica nuestra manera de ver una pintura. Nuestras hipótesis en proceso serán reexaminadas en cada levantamiento futuro, donde sea que éste surja. . .

1 comentario:

LCL dijo...

Esta info me vino muy bien...gracias!